Bienaventurado este lugar y este momento, amigo mío, porque la vida es aquí y ahora y contigo.

Soy el Sancho de Jesús, que es mi Quijote, por eso traigo canciones con estrellas y poemas con pájaros, que son profetas atomizados.
Traigo un poco de Borges y mucho de San Agustín, mares y ríos, panes de la mesa grande donde come el padre.
Traigo el gato de Juan el Bautista y a la cabeza de Salomé, traigo al sol del espejo y a la luna de la laguna, traigo mucho espacio y traigo mucho tiempo para llenar de eternidad y de infinito tu corazón, porque eso es la canción.
Señor, no te preocupes por el pan nuestro de cada día porque eso es cosa nuestra (para eso somos hombres) pero no nos dejes sin el sueño de cada noche sin él nada somos, nosotros, que tal vez solo seamos un sueño que tu sueñas, padre nuestro que estás en todas partes, que nos enseñaste que nuestro sueño de hoy será nuestra realidad de mañana.
Bienaventurado el que agradece a Dios pero exige al hombre.
Bienaventurado el misterio porque en lo que aún no sabemos seguimos siendo niños.
Bienaventurado el que sabe que compartir un dolor es dividirlo y compartir una alegría es multiplicarla.
Bienaventurados los mansos que heredarán la tierra, pero manso no es solo el que no quiere la guerra sino también el que trabaja por la paz.
Bienaventurado el que no cambia el sueño de su vida por el pan de cada día.
Bienaventurado este lugar y este momento, amigo mío, porque la vida es aquí y ahora y contigo.
Dios no te preguntará qué hiciste con el dinero sino qué hiciste con la alegría.
Tenemos mala memoria, por eso repetimos errores del pasado constantemente, por ejemplo seguir trabajando en lo que no amamos, es decir por obligación, no por amor, por eso nos va mal hasta cuando nos va bien.

Cuando uno se hace cargo de su vida, comienza a ser parte de la historia.
Mientras yo dormía, Dios preparó las maravillas de este día: el sol que estalla en mi ventana, la manzana que brilla en mi mesa, el amor redondo que es una naranja. Si todo es nuevo, ¿porqué no serlo también?
De vez en cuando me meto en el confesionario para absolver a todos (es demasiado corta la vida para vivir con culpas.) Si de algo estoy seguro, es que el amor en la tierra es la mejor inversión en el cielo.
Decía el Mahatma Gandhi: Dicen que soy un héroe, yo, pequeño, débil, tímido, casi cobarde. Si a pesar de ser lo poco que soy pude hacer lo que hice, ¿Qué no podrían hacer ustedes juntos?
Dios te da la posibilidad de que vivas tu vida como quieras, eso es el libre albedrío (Dios decide tu nacimiento y tu muerte pero te permite elegir el camino de la cuna a la tumba.)
Piensa que este mundo es un infierno y lo será, piensa que este mundo es parte del paraíso y lo será, la vida es un funeral o una fiesta, tu eliges.
Cuando entiendes que lo que llamas problemas son lecciones, comienzas a vivir saludablemente. Deja que Dios decida porque el sabe lo que hace, confía e su generosidad, en su sabiduría, no interrumpas con tu pequeña cabeza la grandiosa tarea del señor. Déjalo hacer, el sabe qué hacer contigo, al fin y al cabo le perteneces.
El amor es eterno porque el amor es Dios,
FACUNDO CABRAL
por eso no creo en la muerte de lo que amo,
ni en la vida de lo que no amo.

Nacemos para encontrarnos (la vida es el arte del encuentro), encontrarnos para confirmar la familia de Dios que nos anunció Jesús: Uno solo es el padre, por lo tanto somos todos hermanos.
Nacemos para crecer y multiplicarnos, para enriquecernos juntos de acuerdo al linaje de nuestro padre.
Somos hijos del amor, por lo tanto nacemos para la felicidad (fuera de la felicidad son todos pretextos.) Seamos felices, es lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos, nada como recordar padres felices. Parte de la felicidad de la vida es el trabajo, que es sagrado porque el trabajo del hombre continúa a la creación de Dios.
Siempre se puede empezar de nuevo, siempre hay un nuevo día, recuerden que Aristóteles escribió sus grandes obras después de los 55 años, que Kant escribió la Crítica de la Razón Pura a los 66 años, que Darwin escribió el Origen de las Especies a los 70 años, que Moisés dirigió el Éxodo a los 80 años, que Tamayo pintó hasta los 91, Picasso hasta los 92 y Chagall hasta los 93. Siempre hay un nuevo día, siempre se puede empezar de nuevo.
Cada mañana el señor espera en nuestro corazón, solo hay que escucharlo para que el día sea lo que debe ser: !una fiesta!
Ayer soñé que podía y hoy puedo.
Facundo Cabral
Rodolfo Enrique Cabral Camiña (1937-2011), conocido por su nombre artístico Facundo Cabral, fue un cantautor, poeta y escritor argentino. Algunas de sus canciones trascendieron a nivel hispanoamericano, como «No soy de aquí ni soy de allá.» La Unesco lo declaró en 1996 «Mensajero mundial de la paz», y también había sido nominado al premio Nobel de la Paz en 2008.
Amigo de Cum Laude 21 participó como orador invitado con sus canciones y poemas en algunos congresos en España, elevando corazones y despertando sueños.
Extracto y adaptación del libro «Ayer soñé que se podía y hoy puedo»

